Algunas de sus características tales como la ausencia de concordancias hacen que su aprendizaje sea más sencillo
La primera vez que te enfrentas a él, ya sea al escribirlo, hablarlo, o simplemente escucharlo, es más que probable que lo que te venga a la cabeza sea: «Este idioma es completamente imposible». Sin embargo, esta concepción que tenemos de él es bastante errónea ya que, pese a las dificultades obvias, posee determinadas características que hacen que su apredizaje sea mucho más ágil y factible de lo que nos podemos imaginar.

Nos estamos refiriendo al
chino, una lengua que actualmente es para muchos equiparable al inglés como lengua global debido principalmente a la
emergencia internacional que viene protagonizando China desde hace décadas. De ahí que cada vez sean más los que lo estudien de cara a ser más competitivos en sus trabajos y ya no solo como un «hobby».
De los tres dialectos mayoritarios que existen, el mandarín, el cantonés y el wu, es el primero el que más se habla en el mundo y el que estudian los extranjeros.
Pero, ¿por qué nos causa tanto respeto? «Es una
cuestión de desconocimiento, siempre se ha dicho que es muy difícil pero, por ejemplo, si nos centramos en la pronunciación, es mucho más fácil que un español pronuncie bien el chino que el inglés», explica a ABC.es Marco Vicario, director del
Instituto Iberochino.
Precisamente es la pronunciación una de las fases de apredizaje que, bien trabajadas, resulta más ágiles: «En dos o tres semanas podemospronunciar bien el chino. Estamos ante un idioma tonal, hay que entonarlo bien, y se empieza aprendiendo cuatro tonos básicos con los que poder defendernos rápidamente», añade Vicario.